Vol. XXXIV Issue 1
Article 2
DOI:
10.35407/bag.2023.34.01.02
ARTÍCULOS
ORIGINALES
Historia y
perspectivas del mejoramiento genético del maíz forrajero en la Argentina
History and prospects
of fodder corn breeding in Argentina
Rimieri
P. 1
1 Ex Investigador INTA (Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria) Argentina; Asesor científico en fitomejoramiento y
obtentor de cultivares
* Corresponding author: Pedro Rimieri primieri730@gmail.com
ORCID 0000-0002-6291-8998
ABSTRACT
Corn is used to massively produce
food for humans and domestic animals with grains of various taxonomic entities
or races. For domestic ruminants, the whole plant is also used as forage. In
Argentina, both corn grain and whole-plant silage are used for beef and dairy
cattle production. This paper aimed to develop the history and perspectives of
corn grown for grain and silage, focusing on plant breeding. The importance of
corn fodder in its two variants (grain and whole-plant silage) has varied over
time. We emphasize herein the importance of the specific genetic breeding of
corn used for whole-plant silage to achieve higher yield potential and
nutritional value than grain hybrids. The four population genetic structures used
over time as cultivars, which determined the evolution of the technological
process of selection and breeding, were analyzed. Based on the research carried
out, seed companies have incorporated our protocols into their development and
breeding programs. The contribution of selection and breeding in Argentina was
effective in transforming the corn plant into ruminant feed, and this will
increase with the development of specific silage hybrids.
Key words: Cultivars, Corn fodder, Plant breeding
RESUMEN
El
maíz se utiliza masivamente para producir alimentos para el hombre y los
animales domésticos con granos de varias entidades taxonómicas o razas. Para
los rumiantes domésticos también se utiliza la planta entera como forraje. En
Argentina se utiliza el grano forrajero y el silaje de planta entera para el
ganado vacuno de carne y leche. El objetivo de este trabajo fue desarrollar la
historia y las perspectivas del maíz para grano y ensilaje, centrados en la
selección y el mejoramiento genético. El maíz forrajero en sus dos variantes
(grano forrajero y planta entera como silaje) tuvo distinta importancia a
través del tiempo. Remarcamos la importancia del mejoramiento genético
específico del maíz para silaje de planta entera para alcanzar un potencial de
rendimiento y valor nutritivo superior a la de los híbridos graníferos. Se
analizaron las cuatro estructuras genéticas poblacionales utilizadas en el
tiempo como cultivares, que determinaron la evolución del proceso tecnológico
de selección y mejoramiento genético. Con las investigaciones efectuadas, las
empresas semilleras incorporaron nuestros protocolos a sus programas de
desarrollo y de mejoramiento genético. La contribución de la selección y del
mejoramiento genético en Argentina fue efectiva para transformar la planta de
maíz en alimento para rumiantes y esto se incrementará con la obtención de
híbridos específicos para silaje.
Palabras clave: Cultivares, Maíz forrajero,
Mejoramiento genético.
General Editor: Elsa Camadro
Received: 06/09/2023
Accepted: 06/30/2023
INTRODUCCIÓN
El
maíz, como planta cultivada, es una de las tres especies más importantes en el
mundo junto al arroz y al trigo. Produce masivamente, alimentos para el hombre
y los animales domésticos, con la mazorca y con el grano de varias entidades
taxonómicas o razas. Para los rumiantes domésticos también se utiliza la planta
entera como forraje, picada como ensilaje.
Es
una de las especies más eficientes en el uso del agua (kg MS ha-1).
Ha sido y es una de las especies más estudiadas genéticamente y con más posibilidades
para desarrollar innovaciones biotecnológicas. Los criterios de selección se
centraron históricamente en la producción de grano, tanto para el grano
forrajero como para el maíz dulce hortícola. Con el pisingallo y el industrial
ceroso, forman los cuatro tipos comerciales más importantes en Argentina. El
grano forrajero deriva de germoplasma de las subespecies indurata e indentata,
el hortícola de la subesp. saccharata, el
pisingallo de la subesp. everta y el
ceroso de la subesp. ceratina.
Si
bien el maíz es un commodity exportable, el 75% del consumo interno del
grano de maíz cosechado en Argentina es para la producción animal como grano
forrajero: de ese 75% (más de 12x106 tn), el ganado vacuno de carne y leche
consume el 52%, las aves (carne y huevos) el 36% y los cerdos el 12% (BCR,
2020). Esto demuestra la importancia del maíz en nuestro país para la
producción animal, que será aún mayor en el futuro en cualquiera de las tres
especies animales mencionadas, y en especial para los rumiantes (Figura 1). A
esa utilización del grano de maíz para la producción animal, hay que sumarle
alrededor de 1,3x106 ha de maíz picado y ensilado para vacunos de carne y leche
(Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros (CACF), 2023), que estimativamente
contendrían 8,7 x106 tn de grano. El 25% restante de grano de maíz para consumo
interno es para la industria. La molienda seca se realiza para polenta y
derivados y la molienda húmeda, para fructosa, almidones y gluten feed.
El gluten feed es, además, utilizado mayoritariamente para producción
animal como concentrado proteico (Bolsa de Comercio de Rosario, 2020).

Figura 1. Consumo animal del
grano de maíz en cuatro especies domésticas. Bolsa de Cereales de Rosario,
Argentina (BCR, 2020).
Desarrollaremos,
en esta entrega, lo relacionado al maíz forrajero en particular: a) como grano
forrajero y b) como ensilaje. Nos concentraremos en los objetivos, criterios y
métodos de selección utilizados en el mejoramiento genético. Históricamente,
las variables agronómicas principales consideraron el aumento de rendimiento de
grano, la adaptación, la estabilidad y el perfil sanitario. Ese largo proceso
se inició con la selección de poblaciones hasta diseñar y obtener los
cultivares híbridos de la segunda mitad del siglo XX. La etapa más reciente del
mejoramiento se complementó con tecnologías biotecnológicas (trans y cis) en
los cultivares híbridos más modernos. Expondremos y compararemos los métodos de
selección asociados a las estructuras genéticas involucradas, que en general
son similares en los cuatro tipos comerciales mencionados. Abarcaremos el
desarrollo y la evolución del maíz forrajero, desde 1889 hasta la actualidad,
centrados en el germoplasma del género Zea y en el avance genético por
selección.
LA ESPECIE
Planta
de la familia de las Gramíneas (Poaceae) que evolucionó con el hombre, desde
una estructura común al resto de la familia, pero sin dejar rastros de sus
ancestros, hasta llegar a una planta con el órgano femenino monstruoso,
botánicamente llamado mazorca o espiga. Lo más notable de ese cambio se dio en
el raquis de la espiga, llamado marlo y en la cariópside, muy desarrollada por
fuera de las glumas (formas «desnudas»), al evolucionar del carácter
lignificado y duro de las mismas en sus ancestros. Las glumelas, tanto en la
panoja como en la espiga, son hialinas y muy reducidas.
Taxonomía:
Clase:
Monocotyledonae
Orden:
Cyperales
Familia:
Poaceae
Nombre
científico: Zea mays
Nombre
común: Maíz
Características
morfológicas
Planta
anual de 1,5-3 m de alto. Tallos gruesos (>15 mm), macizos. Hojas anchas
(2-10 cm), con nervio central marcado. Es una planta diclino-monoica. La
inflorescencia masculina es una panoja laxa y apical, mientras que la
inflorescencia femenina, es una espiga compuesta y axilar, cubierta por
brácteas foliáceas conocidas comúnmente como chala. Las espiguillas de la
panoja están formadas por dos glumas papiráceas que encierran dos antecios. Las
flores femeninas se disponen de a dos por espiguilla (una de ellas estéril),
lemma y pálea muy reducidas; espiguillas sentadas sobre el marlo, glumas
reducidas. Los estilos son de gran longitud, expuestos, por fuera de la parte
apical de la mazorca, formando la cabellera. El fruto es una cariópside (Parodi
y Dimitri, 1964; Dimitri y Parodi, 1988).
PRODUCCIÓN Y
UTILIZACIÓN
El
maíz acompañó a la ganadería argentina desde fines del siglo XIX. Al grano de
maíz se lo denomina grano forrajero. El maíz forrajero en sus dos variantes
(grano forrajero y planta entera como silaje) tuvo distinta importancia a
través de los últimos 100 años, con una política ganadera de carne y leche
variable y poco tecnificada en la mayor parte de ese período.
En
la Argentina, desde el siglo XIX, La Martona, en Vicente Casares, Bs. As.,
disponía de 52 tambos con silos aéreos de material, para ensilar pasturas y
maíz (Figura 2). La Martona, fundada por Vicente Casares en 1889, precursora de
la industria lechera en la Argentina, tenía modernos equipos adquiridos en la
Exposición Universal de París de esa época. El ensilaje como se realizaba en La
Martona tuvo su origen en Francia en donde M. Auguste Goffart lo implementó.
Sus informes fueron utilizados para introducir el proceso en Estados Unidos
alrededor de 1875 y en Argentina en 1889 (Dilkes, 1953a, 1953b, 1953c). El
proceso del ensilaje tiene un inicio incierto. Fue el profesor John Symonds de
la Universidad de Cambridge, en 1786, quien refirió en los anales de la
Universidad de Agricultura de Young, que en Italia se usaban hojas almacenadas
en barriles o en fosas para alimentar el ganado en invierno, donde se
comprimían fuertemente y cubrían con paja, arena y arcilla. Por consiguiente,
la práctica de ensilar forrajes sería originaria de Italia, donde habían
entendido los principios de la conservación de los forrajes en silos
(Breitigniere y Kahtchadourian, 1962).

Figura 2. Silo aéreo de
ladrillos (1889), La Martona, Vicente Casares, Buenos Aires
(www.infocanuelas.com)
El
ensilado es un proceso de conservación del forraje basado en una
fermentación láctica del pasto que produce ácido láctico y una disminución del
pH por debajo de 5. Ensilar (sin. ensilaje, ensilado): se refiere al proceso de
picar una planta entera, transportarla hasta el silo, compactar y tapar o
cerrar. El agregado suplementario de inoculantes, granos, o cualquier otro
producto en el proceso, deberá ser considerado como parte del mismo. El término
ensilado, además de asociarse al proceso también se lo utiliza como
adjetivo. Ejemplo: maíz ensilado. El silaje es el producto (el forraje
fermentado listo para suministrar a los rumiantes) que se ha hecho fermentar en
un recipiente (silo) que mantuvo la anaerobiosis. Frecuentemente se lo denomina
también ensilaje o ensilado y es aceptada esa denominación si se está haciendo
referencia al producto (forraje fermentado). El proceso de ensilado se aplica
tanto a las gramíneas forrajeras como al maíz y, eventualmente, a subproductos
alimenticios como la pulpa de remolacha, los bagazos de cerveza, etc. El maíz,
por sus granos y sus tallos prominentes para una gramínea, tiene la combinación
perfecta de fibras y azúcares para la fermentación con calidad y excelente
conservación.
El
silo es el recipiente que contiene a la planta picada y compactada en
condiciones anaeróbicas. Puede ser un silo aéreo de material, como se
utilizaban a principios del siglo XX y que aún persisten, como los de La
Martona (ya descripto), un silo puente semipermanente, con piso y paredes
laterales o, el más reciente, el silo bolsa, un sistema de almacenamiento
temporario, potencialmente hermético, o simplemente, un tubo de polietileno
coextruido multicapa de 152 a 427 cm de diámetro y de varios metros de largo. El
silaje es la forma más segura de conservar forraje por largo tiempo con un bajo
costo financiero. Ya que el silaje requiere gran cantidad de energía fósil
convencional para picarlo, trasladarlo, compactarlo y distribuirlo, el objetivo
será siempre obtener la mayor cantidad de materia seca (MS) posible con la
mayor calidad posible. En maíz, considerando a la planta entera como forraje,
una mayor producción de mayor calidad dará como resultado mayor cantidad de MS
digestible por unidad de superficie y el costo energético mencionado se diluirá
por kg de MS o de MS digestible. De ahí la importancia del mejoramiento
genético específico del maíz para silaje de planta entera para alcanzar un
potencial de rendimiento y calidad superior al logrado con híbridos graníferos,
aun en suelos agrícolas (Rimieri, 2008). Como veremos más adelante, ese
mejoramiento específico considerando a la planta entera y a la estructura y
digestibilidad del tallo, no prosperó ni en Argentina ni en otros países,
excepto en Europa, principalmente en Francia y Holanda, abarcando desde el
germoplasma hasta la obtención de híbridos con proyectos público-privados
(Gallais y Pollacsek, 1975; Deinum y Bakker, 1981; Rimieri, 1990). Hay dos
razones por las que esa selección específica está postergada: 1) el maíz en
general es la especie mejor adaptada para el silaje, independientemente del
tipo comercial; 2) los cultivares desarrollados para producir grano forrajero,
han tenido una ganancia genética muy elevada para rendimiento por selección y
superior a la de otros cereales. La planta entera, en general, por el vigor
híbrido y por la estructura y fisiología para sostener, acumular y translocar
fotosintatos, acompañó esa ganancia en rendimiento.
Desde
el siglo XIX y durante todo el siglo XX, en nuestro país dominaban los sistemas
pastoriles extensivos que normalmente utilizaban al grano forrajero en
suplementación estacional y sin un manejo ganadero integral. Al grano de maíz,
históricamente y mayoritariamente, se lo utilizó como suplemento en épocas de
sequías e inundaciones, pero también para cubrir las deficiencias en el manejo
de los pastizales y de las pasturas cultivadas.
En
los tambos, en la segunda mitad del siglo XX, comenzaron a reutilizarse los
silajes de maíz de planta entera picada, como en La Martona en 1889. Esos
silajes se realizaban en los llamados silos puente, al principio bajo la
denominación de reservas forrajeras. Debido a los avances en el picado y en la
compactación, los forrajes conservados como silaje crecieron y se difundieron
desde el Río Colorado hasta el norte. Actualmente el silo es de dos tipos: 1)
el silo puente y 2) el silo bolsa. Ese forraje conservado como silaje, es un
alimento energético insustituible que tiene una digestibilidad potencial del
68% para rumiantes y, además, es más equilibrado, ya que garantiza un medio
ruminal más apto para la fermentación (Figura 3) (Rimieri, 2011). En la dieta
de un rumiante, la falta de fibra con exceso de grano produce acidosis ruminal
que afecta al bienestar animal y a la eficiencia y sustentabilidad del sistema
productivo. Y por ello, el silaje es imprescindible e insustituible.

Figura 3. Proporción y
digestibilidad de las tres fracciones morfológicas principales del maíz para
silaje (Rimieri, 2011).
HISTORIA DEL
MEJORAMIENTO EN LA ARGENTINA
El
grano forrajero de maíz, desde los inicios en 1889, provenía de las poblaciones
coloradas tradicionales introducidas por los colonos europeos y de las
variedades locales. Muchas de esas poblaciones en el estado original o cruzadas
con los maíces que ya existían en la Argentina, incluidos los de las razas del
NOA y del NEA, son las que actualmente denominamos landraces o
variedades locales o criollas. El desarrollo para producir variedades
cultivadas fue iniciado por el Ing. Agr. Enrique Klein, fundador del Criadero
Klein, que había llegado de Alemania al Uruguay en 1913, bajo contrato para
trabajar en la Estación Experimental La Estanzuela, y que tres años después se
estableció en la Argentina. Aquí instaló su propio criadero de semillas y logró
obtener en 1923 cuatro variedades de maíz de polinización libre. Con el tiempo,
“Colorado Klein” fue la variedad comercial referente de los maíces “colorados
duro” (o Flint) de polinización libre o abierta. Todavía no se había
desarrollado la tecnología para aprovechar el vigor híbrido mediante híbridos
F1 por cruzamiento controlado de líneas endocriadas, que describiremos en el
siguiente párrafo.
CULTIVARES
Como
mencionamos en el párrafo anterior, Colorado Klein fue la variedad comercial
referente de los maíces colorados duro de polinización libre o abierta.
Posteriormente, otras variedades como Colorado Manfredi MAG, Colorado La
Holandesa, Leales 25, Pitagua INTA, Morocho INTA, Don Faustino INTA, Amarillo
Precoz De Simoni, entre otras, estuvieron en el mercado aun con la difusión de
los primeros híbridos dobles. Lentamente fueron reemplazadas por los híbridos.
Actualmente, algunas variedades derivadas de las mencionadas están presentes
con menor participación y en nichos especiales del mercado. No presentaremos un
listado de los cultivares inscriptos, que se puede consultar en el Catálogo
Nacional de Cultivares actualizado (INASE, 2023).
Con
respecto a los híbridos, ya sea en el proceso de generar líneas endocriadas y
aprovechar el fenómeno de la heterosis, como en el de desarrollar híbridos, nos
tenemos que remontar a la década de 1930 en el Instituto Fitotécnico de Santa
Catalina (IFSC). Allí, el doctor Salomón Horovitz comenzaba a desarrollar la
genética y la fitotecnia y a trabajar en los procesos de hibridación de maíz,
obteniendo las primeras líneas endocriadas (Mazoti y Hunziker, 1976; Calvelo,
2000; Vessuri, 2003). Recién en 1945 Antonio Marino y Tomás Luna lograron los
primeros híbridos de maíz en la Estación Experimental Ángel Gallardo, en Santa
Fe. Eran discípulos de Horovitz, al igual que Luis B. Mazoti y Juan Carlos
Rossi, genetista y mejorador de maíz respectivamente, que iniciaron en forma
aventurera la generación de invierno de maíz en Formosa desde el actual Centro
de Investigación en Ciencias Veterinarias y Agronómicas (CICVyA), de Castelar,
en ese entonces del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación. En
1951, en la Estación Agronómica Central de Pergamino, Raúl Abalo y Juan
Etchecopar obtuvieron los cultivares Pergamino Nº 1 MAG y Pergamino Nº 2 MAG.
Este último alcanzó una gran difusión por su rendimiento y buena calidad de
grano, tipo piamontés. Los cultivares Santa Fe 3 y Pergamino Nº 2 MAG fueron
los primeros híbridos comerciales difundidos. Al poco tiempo se instalaron
Cargill, Morgan y Dekalb, en ese momento las compañías más importantes en
producción de maíz híbrido. En Francia, recién en la segunda postguerra se
inició el desarrollo de híbridos de maíz. El Instituto Nacional de la
Investigación Agronómica (INRA), en 1957, inscribió en el registro de
variedades el primer híbrido, INRA 200, y al año siguiente INRA 258, ambos
híbridos súper precoces comparados con los denominados ciclo completo sembrados
en el centro y norte de Argentina. Es de hacer notar que en Francia los
híbridos se desarrollaron después que los nuestros de las Estaciones Ángel
Gallardo y Pergamino. En 1960 y 1961, Juan Carlos Rossi y Fulvio Petri
registraron los híbridos Pergamino Pitá S.A.G. y Pergamino Guazú S.A.G.,
respectivamente. Y en 1963, el híbrido Abatí INTA 1, de buen rendimiento,
colorado duro, valorado comercialmente (Calvelo, 2000; Gallo Candolo, 2022). En
esa época había un reemplazo lento de las variedades de polinización libre por
los híbridos dobles F1 (combinación de cuatro líneas endocriadas paternas en
dos híbridos simples, uno ♀ y otro ♂ o
polinizador, que por hibridación generan en el híbrido ♀ la
F1 comercial). Al mismo tiempo se fueron instalando las otras empresas
semilleras que desarrollaban híbridos de maíz y al final de ese largo período
que hemos descripto, se obtuvieron los híbridos de tres líneas endocriadas (o
triples, por la combinación de un híbrido simple ♀
con una
línea ♂) que se sumaron a los dobles en la oferta
comercial. Gradualmente, ambos tipos de híbridos fueron reemplazados por los
híbridos simples (cruzamiento entre 2 líneas endocriadas que generan la F1),
que actualmente dominan la oferta varietal comercial en maíz. Comercialmente,
desde las primeras variedades desarrolladas, se sembraron cuatro estructuras
genéticas poblacionales definidas: 1) poblaciones de selección masal sin
control de la polinización o variedades de polinización libre; 2) híbridos
dobles de cuatro líneas endocriadas cruzando dos híbridos simples para aumentar
y abaratar el costo de la semilla híbrida (F1 o cultivar híbrido); 3) híbridos
de tres líneas, población más homogénea con un híbrido simple ♀ como
en el híbrido doble para abaratar costos de la semilla; 4) híbrido simple, como
en otras especies, ej. tomate, producto del
cruzamiento de dos líneas endocriadas vigorosas, en especial la línea ♀ para
lograr mayor potencial de rendimiento y un cultivo más homogéneo.
Todo
lo mencionado y descripto hasta aquí como evolución del proceso tecnológico de
selección y mejoramiento genético, estuvo referido al “maíz grano” (grano
forrajero). A continuación, se desarrollará el maíz forrajero, como planta
entera para silaje para los sistemas ganaderos de Argentina.
MAÍZ PARA SILAJE EN
GANADERÍA
La
planta de maíz ha sido estudiada y mejorada atendiendo preferentemente su
productividad en grano (Barrière et al., 2006). La escasa información
bibliográfica disponible demuestra que la fracción vegetativa (caña y hojas)
fue considerada sólo como un medio para maximizar el rendimiento de grano sin
poner énfasis en su calidad nutricional (Dhillon et al., 1990; Pedersen,
1996; Barrière et al., 2006). De este modo, se incrementó el contenido
energético del ensilaje, ya que la espiga constituye el principal aporte al
total de nutrientes digestibles del maíz. Por esta razón, por un extenso
período de tiempo se consideró al mejor híbrido granífero como el mejor híbrido
forrajero. Los criterios de selección de maíz para silaje, siempre giraron
alrededor del contenido de grano y del rendimiento y calidad del silaje
obtenido (Bunting, 1975; Pinter, 1986; Carrete et al, 2000; Alessandro,
2002).
En
la década del ´90 del siglo pasado, en Argentina, los forrajes conservados,
particularmente los silajes, fueron creciendo en cantidad y calidad.
Principalmente, el silaje de maíz se convirtió en el suplemento del pastoreo
nutricionalmente energético más importante para la producción ganadera y
también de las dietas para vacas lecheras y novillos para carne con engorde a
corral. El maíz como planta forrajera para rumiantes, en los 100 años previos,
consistió en la utilización generalizada de los rastrojos del cultivo después
de cosechado y el maíz diferido en pie sin cosechar, mientras que la planta
entera para silaje de algún granífero comercial estuvo circunscripta a algunos
tambos, especialmente bajo la asistencia técnica a productores tamberos. A 100
años del emprendimiento de La Martona, en Vicente Casares (Bs. As.), en
Luján-Gral. Rodríguez (Bs. As.) se fue ensayando un proyecto privado de
desarrollo rural para productores tamberos, a cargo de Luis Marcenaro y César
Fraga, que fue implementado desde el año 1978 por la empresa Mastellone Hnos.
(Universidad Nacional de La Plata, 2014).
Las
diferencias observadas entre híbridos comerciales tanto en la calidad
nutricional y la proporción de los distintos componentes morfológicos, como en
sus cualidades agronómicas, determinaron la necesidad de identificar a los
híbridos graníferos locales de mejor comportamiento, hasta tanto no hubiera
selección de germoplasma específico. Para la obtención de líneas endocriadas
para híbridos específicos para ensilaje, en Europa, vieron tempranamente las
posibilidades de seleccionar al maíz como planta forrajera (Gallais y
Pollacsek, 1975). En Argentina, las investigaciones y desarrollos que
involucraran diferentes aspectos del germoplasma, del ensilado y del silaje de
maíz, fueron desarrolladas en el ámbito de la Universidad Nacional de Lomas de
Zamora (UNLZ), con el grupo del Prof. Ing. Agr. Dr. Luis Bertoia y en la EEA
Pergamino INTA con el grupo del autor de este artículo. Ambos grupos,
desarrollaron las investigaciones, los protocolos y las evaluaciones que fueron
incorporando las empresas obtentoras de híbridos a sus programas de desarrollo
y de mejoramiento genético. Esta identificación, evaluación y utilización de
esos híbridos permitió, desde 1990, que se ensilaran paulatinamente los
híbridos graníferos de mayor producción y calidad de MS aportada por los
componentes morfológicos de la planta entera. Se desarrolló una estrategia
complementaria entre la UNLZ y el INTA Pergamino, basada en el germoplasma, sus
líneas derivadas y los genotipos experimentales (híbridos), para evaluar y
estructurar la variabilidad entre poblaciones y probadores (Top cross)
complementarios, para la producción de forraje de planta entera, considerando
los objetivos y los criterios de selección para el germoplasma local. Esas
diferentes estructuras genéticas fueron evaluadas considerando: 1) distintas
densidades de plantas y manejo del cultivo; 2) las características fisiológicas
en acumulación y translocación de fotosintatos en líneas endocriadas e
híbridos; 3) los protocolos en el proceso de picado, confección del silo y
fermentación anaeróbica de los componentes morfológicos, mediante microsilos y
4) el valor nutritivo in vitro e in situ de los componentes
morfológicos de poblaciones, líneas endocriadas e híbridos experimentales y
comerciales. (Rimieri, 1990; Reynoso y Rimieri, 1994; Reynoso, 1996; Scheneiter
et al., 1996; Rojas, 1999; Bertoia et al., 2000; Alessandro,
2002; García Stepien, 2012; Scheneiter et al., 2011; Ferrand et al.,
2012; Bertoia, 2012; Incognito, 2019; Rimieri, 2021). Este proceso y la
estrategia utilizada es un buen ejemplo de aplicación de los criterios de
selección a posteriori para los híbridos experimentales y comerciales y a
priori para las poblaciones y líneas endocriadas del germoplasma base de
selección.
Mientras
se desarrollaban las investigaciones mencionadas en el párrafo anterior, el
criadero Morgan inscribió el híbrido Morgan 369 o M 369, con germoplasma de
origen sudafricano, de ciclo vegetativo, estructura de la planta y partición de
la MS diferente a los híbridos colorados que dominaban el mercado. Era un maíz
blanco, con una estructura de planta por que la empresa obtentora lo difundió
al mercado como híbrido silero. Al poco tiempo de ofrecerlo en el mercado, se
observaron características morfofisiológicas de producción y de calidad de
mejor comportamiento para ensilar. Se mantuvo en el mercado durante 20 años
(inscripto en 1991 y retirado del mercado en 2011). En ese mismo período se
inscribieron varios híbridos graníferos con alguna característica relacionada
al silaje, con palabras y prefijos en sus nombres haciendo mención al silaje o
al forraje (S, tambero, sil, energía, forrajero, etc). La mayoría de esos
híbridos respondían más al marketing de la empresa semillera que a
características sileras comprobables, como en M369. Sólo unos pocos híbridos
comerciales, con mejor aptitud para silaje, acompañaron el avance genético del
mejoramiento para grano. Se detectaron híbridos graníferos mejor adaptados para
silaje de planta entera (Rimieri, 2011). Mientras no se generaban híbridos específicos
para ensilaje, una alternativa se basó en mejorar la calidad forrajera mediante
el gen bm3, que disminuye el contenido de lignina del tallo de maíz y lo
hace más digestible. Las plantas de maíz con el gen bm3, gen recesivo de
una mutación natural encontrada en 1924 en Minnesota, tienen hojas con
nervadura central parda. El efecto drástico en la cantidad y calidad de la
lignina asociado a este gen fue determinado 40 años después de su
descubrimiento (Barrière y Argillier, 1993). Los híbridos comerciales con este
mutante aún no tienen una gran difusión por los efectos deletéreos del gen bm3
observados en los primeros cultivares. Comercialmente, a los cultivares con
este gen se los conoce como BMR (por Brown Mid Rib) o nervadura parda o
nervadura marrón. Los genes bm1, bm2, bm3 y bm4 tienen
expresión diferencial de fenilpropanoide en relación con la biosíntesis de
lignina (Guillaumie et al., 2007). La Cámara Argentina de Contratistas
Forrajeros (CACF) se formó para lograr la disponibilidad de maquinaria y
tecnología para el picado del maíz y la confección del silo en tiempo y forma
en los campos de productores de carne y leche, generando información de los
campos de productores, complementaria a la generada en la UNLZ y en INTA
Pergamino. Con la CACF se logró, desde 2003, que los ensilados de forrajes
llegaran gradualmente a todos los sectores de la producción ganadera del país,
logrando una capacidad de picado y confección para más de 2x106 ha de forrajes
anuales, de las cuales 1,3x106 ha, como ya se mencionó, corresponden a maíz
para ensilado (CACF, 2023).
Así
como ya describimos la evolución del proceso tecnológico del mejoramiento
genético, que estuvo referido al maíz para grano, sería deseable que, en este
siglo, se consolide lo mencionado sobre los avances y logros desde el INTA, la
Universidad y la CACF y se plasme en un compromiso concreto de los criaderos y
semilleros de maíz para desarrollar híbridos específicos para silaje. La
Asociación MAIZAR, que representa a la cadena del maíz en Argentina, debería
sumarse en este aspecto. Actualmente se dispone de tecnologías del mejoramiento
genético con criterios de selección complejos y específicos para silaje, está
definido el tipo ideal de maíz para silaje y sólo resta que se plasme en la
generación de nuevos híbridos específicos (Figura 4) (Rimieri, 2011).

Figura 4. Criterios de
selección y tendencias en la generación y utilización del maíz para silaje
(Rimieri, 2011).
Sintetizando,
esta reseña histórica de más de 100 años de selección y evolución del
mejoramiento genético del maíz forrajero se inspiró en un libro concerniente a
la agronomía y mejoramiento genético de plantas, realizado en Francia para 50
especies vegetales (Doré y Varoquaux, 2006). Se expuso en esta entrega el
aporte de la selección y del mejoramiento genético de maíz, cultivo
multifacético, eficiente y de gran importancia nacional y global, en la
transformación de la planta en alimento para animales domésticos, más
específicamente para rumiantes. Por otra parte, en el mismo período, también el
mejoramiento genético animal aumentó la eficiencia de transformación del
alimento en carne, leche y huevos.
BIBLIOGRAFÍA
Alessandro
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